En Coalas nos encargamos sobre todo del cuidado de bebés, también tenemos un servicio de pedagogas y niñeras en Madrid además de nuestro servicio especial de Salus o asesora en lactancia. Nos encargaremos del cuidado de la salud y de la educación del niño con las técnicas más modernas y efectivas.

Os vamos a contar varios trucos para hacer que tus hijos te hagan caso. Eso sí, ¿El mejor truco? La paciencia.

Reclamar su atención y mantenerla

La atención de vuestros pequeños es limitada y esto juego en vuestra contra. Cuando hables con ellos intenta retirar todos lo que le pueda resultar estimulante. Si no puedes, llévale a un sitio con menos juguetes o más apartado. Esto es bueno tanto para dar órdenes como para premiar.

Elegir el mejor momento

Para que surta el mayor efecto la corrección que queramos hacer, debe pasar el menor tiempo posible entre lo mala actuación y la consecuencia. De lo que haya pasado por la mañana a lo que le digas por la noche, se pueden haber hasta olvidado.

Elige el mejor momento estado del niño. Ya que no es lo mismo un niño al final del día, donde está rendido de cansancio a justo antes de ir al parque. Si el niño tiene una actitud defensiva, como brazos cruzados o ceño fruncido será muy difícil comunicarse con él. Deja que se relaje primero antes de comunicarte con él.

Hablar “en corto” ayuda a los niños

Intenta que las órdenes sean lo más precisas posibles, evita frases como “ponte el pijama, lávate los dientes y vete a la cama”. Mejor paso por paso.

Cuanta menos edad tenga el niño, más inmediata debe ser la orden. Si tiene que recoger la mesa después de cenar, espera hasta que termine de cenar. Es posible que si se lo dices antes se le olvide y no sabrás si es un despiste o desobediencia.

Tampoco le deberías repetir cada 5 minutos la tarea que debe hacer después de jugar. Deja que termine de jugar y se lo recuerdas al final. Que disfrute con los juegos al máximo.

Dar opciones

A los niños también les gusta sentirse en control, puedes darle dos órdenes para que él elija. Al final hará una y te obedecerá, que es lo que importa solo que él pensará que lo ha decidido por si mismo. Por ejemplo, puedes decir si prefiere poner la mesa o si quiere ayudar en la cocina. Si prefiere recoger los juguetes ahora o después del baño.

Con esta técnica también evitaremos que el niño se acostumbre a poder decir que no. Ya que, al poder elegir, el niño se sentirá con el control y se creerá mayor.

Cambia las formas

Después de decirle tantas veces que “no” y otras formas de negación como “para” o “déjalo”, cuando lo escucha tu hijo lo que hará es dejar de prestarte atención. Por ejemplo, en vez de “no tires del rabo al perro” puedes optar a decirle: “trata con cariño al perro”.

Refuerzo positivo

Generalmente hay 2 opciones para educar al niño, castigando o riñendo cuando hacen algo mal o premiando cuando hacen algo bien. Muchos psicólogos afirman que los niños hacen más caso cuando se les motiva adecuadamente.

Se les debe animar a portarse bien, y darle la enhorabuena cuando hayan conseguido nuestros objetivos. Es decir, cambiar el “castigado por no recoger tu cuarto” a “si recoges tu cuarto, jugamos a la tablet”.

Sé claro y simplifica

Simplifica las órdenes y el motivo. No hace falta que le recuerdes la última vez que se puso malo, dolores, que los otros niños van con abrigo… Con decirle “hace frio, ponte el abrigo” es suficiente. Una explicación larga hace que los niños, al igual que muchos adultos, desconecten.

Cuando necesites una respuesta o acción rápida, no des largas explicaciones. Que tampoco sean abstractas. Claras y concretas, en vez de “prepárate para ir a clase” a “ponte el abrigo y la mochila”.

Economía de fichas

Aunque no siempre, muchas veces usar técnicas como la economía por fichas, pegatinas o carné por puntos puede funcionar. Sea cual sea el método, debe estar en un lugar que lo pueda ver el niño. Las normas que se usen deben ser pocas, sencillas y concretas. Si se hace bien se darán puntos, si se hacen mal se dan puntos negativos. Si el recuento semanal sale positivo, habrá premio. Si no ha salido como se esperaba, no se castiga, pero tampoco se da premio.

Este sistema se puede usar generalmente a partir de los 3 años que es cuando pueden comprender bien el sistema. Se usa hasta los 8, ya que empiezan a ser más listos y pierde efectividad. Según el esfuerzo, se dan más puntos que en otros. Los premios hay que evitar que sean materiales, deben ser más afectivos como pasar un rato jugando juntos, una excursión…

Cosas que NO debes hacer

Ya te hemos explicado de forma general lo que debes hacer, ahora te damos unas acciones básicas que NO debes hacer. Seguro que te las imaginabas, pero no está de más recordarlo.

No gritarle

NO debes de gritar nunca a tu hijo. Habla con firmeza y seriedad, pero en tu tono de voz normal. Si gritas, el niño lo tomará como un agravio y aunque haga lo que dices, lo hará de mala manera.

No amenazar

Amenazar nunca es bueno, ni a un adulto ni a un niño. Y menos si es un castigo que luego no vamos a cumplir, ya que nuestra palabra pierde valor.

Hacer caso a familiares

Intenta que otros familiares no se metan al medio a educar a tus hijos. Si hace falta, explícales lo que quieres conseguir y se tajante con tu plan. Que no te desautoricen delante de tus hijos para que luego te sigan obedeciendo.

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