Hay determinadas ocasiones en las que, por decisión de la madre o por contraindicación de la lactancia materna, hay que optar por la lactancia artificial.

En estos casos se utiliza leche de inicio, un sucedáneo de la leche materna. La leche artificial o fórmula adaptada, es un producto derivado de la leche de vaca.

¿Qué tipo de leche tengo que comprar?

Las fórmulas artificiales se dividen en dos grupos: de inicio y de continuación. Existen preparados en polvo y líquido.

Las adecuadas para el recién nacido son las de inicio, que se utilizan desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad y suele identificarse con un 1 en el envase. No es necesario comprar una marca comercial concreta.

¿Qué biberón debo utilizar?

Existen biberones de diferentes materiales para amamantar a tu bebé, generalmente de plástico o cristal. Con respecto a las tetinas, las hay de diferentes formas y materiales, sin que se haya encontrado diferencias entre ellas. El agujero de la tetina debe tener un tamaño adecuado para permitir un goteo continuo de leche y no la salida de un chorro, para evitar los atragantamientos.

Las tetinas y los biberones deben revisarse de forma periódica y sustituirse cuando sea necesario.

¿Cómo se prepara el biberón?

Antes de la preparación debe realizarse un lavado de manos con agua y jabón.

Echar el agua en el biberón hasta la medida deseada. En lugares donde hay buen control sanitario del agua puede usarse directamente del grifo. Ante la duda, puede utilizarse agua envasada siempre que sea de mineralización débil y apta para el consumo infantil. No es aconsejable hervir el agua por la posibilidad de concentración de sales minerales.

Calentar el agua si es necesario hasta que esté templada. Si se utiliza microondas, hay que tener precaución de agitar el contenido para que su temperatura sea homogénea y evitar así quemaduras en la boca del bebé. Puede usarse el baño maría (calienta biberones).

Añadir la leche en polvo, un cacito raso (el que viene en el envase) por cada 30ml de agua (2 cacitos de 60 ml, 3 cacitos de 90 ml…). Es importante respetar esta composición, si añadimos más agua no alimentaremos al niño de forma adecuada y si añadimos más leche le podemos provocar problemas digestivos o renales.

Agitar suavemente para deshacer los grumos. Es normal que el volumen total aumente.

Comprobar la temperatura, echando unas gotas en la muñeca.

¿Cómo se da el biberón?

Se debe poner al bebé en posición semiincorporada (es decir, ni sentado ni tumbado). Hay que inclinar el biberón de tal forma que siempre haya leche dentro de la tetina.

No debemos forzarle y cuando rechace la tetina con la lengua, no debemos insistir.

Es aconsejable que erupte durante la toma o tras la misma.

¿Qué cantidad hay que preparar?

La cantidad que hay que dar varía entre las diferentes tomas y en cada niño. A modo orientativo, el primer día toman unos 15-20 ml de leche, al tercer día 30-40 ml. Posteriormente la cantidad se irá aumentando cuando el niño se termine todo en varias tomas y no parezca saciado.

Es importante algo más de la cantidad necesaria, pues lo que ingiere varía entre las tomas y es aconsejable que deje algo en el biberón.

¿Cada cuánto hay que darle el biberón?

La lactancia artificial es siempre a demanda, es decir, cuando se observen en el niño signos indicativos de que tiene hambre. Durante los primeros días, es necesario asegurar un mínimo de tomas, por lo que es recomendable que, pasadas, cuatro horas desde la última toma, se intente despertar al niño con suavidad. A partir de la segunda semana, no es necesario despertarle por la noche para comer.

¿Cómo limpio el biberón y la tetina?

Se recomienda limpiar el biberón y la tetina con agua caliente y un cepillo adecuado. No es necesario esterilizarlos de forma sistemática. También puede utilizarse el lavavajillas.

Si desea más información

A través de Internet, en la página de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (www.aepap.org/familia/biberón.htm).

En su Centro de Salud, consultando con su matrona, enfermera y pediatra.

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