Lo más normal es que los hermanos se peleen entre ellos. Son los que más tiempo pasan juntos, desde que nace el hermano pequeño. Así que deben entender que deben compartir los juguetes y la atención de los padres. Además, los mismos padres deben entender que los hermanos se tienen que pelear, aunque tienen que poner un límite y dejar claro cuándo se debe parar.

En Coalas, somos tus Salus bebes, un grupo de expertas cuidadoras y nos encontramos con estos casos todos los días. Ayudamos tanto a los propios hermanos en esos momentos y enseñamos a los padres a manejar estas situaciones de riñas de la mejor forma posible. Nos informamos de los últimos estudios e información disponible para dar el mejor servicio a tu familia.

Para la psicóloga infantil Linda Blair, las peleas entre hermanos se convierten en “el entrenamiento perfecto”. Explica que es la manera más óptima para obtener lo que quieres de forma civilizada además de tener en consideración que los padres lo hayan aprobado.

Si no eres hijo único, no lo sabrás, pero las peleas entre hermanos es parte de la vida. Y la ciencia ha demostrado que esta rivalidad es buena para ellos. Esta tensión familiar es útil para el desarrollo de los niños, como lo confirma el estudio hecho por la Universidad de Cambridge estando en cabeza la Dr. Claire Hughes. Aquí podéis ver el estudio completo en inglés.

La doctora explica que la rivalidad aumenta el desarrollo emocional y mental de los niños, aumentando su madurez y aumentando sus habilidades sociales. Por ejemplo, cuando los niños tienen una bronca para defender su territorio (su mesa, habitación, parte del salón), los hermanos aprenden a defenderse así y a lo suyo.

¿Y qué debéis hacer los padres para que no se peleen tanto?

No solo tenéis que observar a los hijos, hay que hacer introspección y ver cómo os comportáis. Con eso tendréis muchas pistas de los errores que se comenten por las dos partes. Empezaréis a ver que las situaciones no son blancas o negras ni que un hijo es el bueno y el otro es el malo. Unas veces la pelea lo empieza uno y otras veces el otro. Nunca deis por sentado que el hijo más travieso o más movido es el que siempre empieza la riña.

A no ser que la pelea haya sido MUY grande, los padres no deben saber qué ha llevado a la pelea porque si no, pasan a formar parte de ella. Hay que explicarles que no se pueden pelear y que tienen que arreglar los temas entre ellos solos. Porque al final, les quedan muchos años de convivencia y los padres deben favorecer ese aprendizaje desde pequeños.

En cualquier otra riña, hay que dejarles hasta que llegasen a insultar o pegarse. Pero como hemos dicho, no hay que entrar preguntado qué ha pasado si no que como se había aclarado que no había peleas ahora van a estar separados un rato porque han demostrado que no saben estar juntos. Después de que pase un rato, si son pequeños con 5 minutos vale, hacemos que retomen el juego o actividad y así le damos la oportunidad de estar juntos y portarse bien.

¿Deberías castigar a los hijos al pelearse?

Hay que tener cuidado, ya que no todas las peleas son por el juguete que tienen entre manos. Muchas veces es una simple llamada de atención, aunque sea a empujones y tirones, para que el adulto venga y los pare. Así el niño consigue la atención del padre que venía buscando. La mejor forma de parar este comportamiento es con el refuerzo.

Cuando hablamos de refuerzo hablamos de una consecuencia positiva. No nos referimos a dar siempre premios materiales, ya que para el niño un buen refuerzo es darle la atención. Hay que hacerlo cuando estén haciendo lo que queremos conseguir, como cuando no se están insultando o peleando. También hay que reforzarles mientras juegan correctamente y comparten sus cosas. Y por el contrario hay que intentar no prestarles la atención se empiezan a insultar o pelear para que estas conductas desaparezcan.

Fomenta la empatía

Hay que enseñar a los niños que se pongan en el lugar de los demás. Sólamente así podrán llegar a entenderlos y sobre todo a respetarlos. Lo podemos hacer fácilmente cuando realizan algún insulto y preguntándoles cómo se sentirían ellos si les llamaran así. Todas las ocasiones de este tipo son buenas para fomentar la empatía.

Habla con tu hijo

Pregunta a uno de tus hijos cómo se siente cuando tienen las broncas. Puede que alguno de los dos se sienta menos escuchado o que quieran acercarse más a su hermano y no sepan cómo.

Que tus hijos resuelvan los conflictos

Una discusión es un intento de llegar a un acuerdo. Siempre hay diferencias y de ahí se crean los inevitables conflictos entre hermanos. Debéis intervenir cuando no sepan resolverlos solos o que lo resuelven mal.

Fomenta el amor entre hermanos

Intenta que hagan tareas juntos o cooperando con la familia. Cocinar juntos (aunque sea prepararse la merienda), escribir un cuento entre varios o hacer dibujos juntos.

Si tienes cualquier duda de nuestro trabajo o en qué te podemos ayudar, no dudes en contactar con nosotras. Te asesoraremos sin ningún compromiso.

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