Superficie de madera

¿Está el peso ligado al sueño?

"Los niños con sobrepeso tienen mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular o determinados tipos de cáncer en la edad adulta."



Es usual que los padres que recurren al método Coalas por problemas de sueño, lo hagan principalmente por el agotamiento que supone no descansar correctamente por un largo período. Todos estamos de alguna forma “mentalizados” a que los primeros meses mientras nuestro peque y mamá se adaptan mutuamente habrá trasnochos y despertares ¿Pero qué pasa cuando esta situación se prolonga en el tiempo?.

Es más frecuente de lo que crees, 3 de cada 10 niños tienen trastornos de sueño a lo largo de su infancia. Estadísticas nos muestran que durante el primer año de vida los padres llegarán a perder entre 400 a 700 horas de sueño por los desvelos de sus hijos.

No nos alarmemos papás, los niños no nacen sabiendo conciliar el sueño por si solos, a partir de los cuatro meses los peques viven su primera regresión de sueño; empiezan a generarse dos hormonas: melatonina para dormir y cortisol para despertar y en este momento es dónde es preciso ayudarles a aprender a conciliar el sueño de forma independiente.

A esto se suman las crisis de crecimiento y normalmente problemas de apego. ¡Pero tiene solución papás! y lo hemos comprobado con muchas familias Coalas.

Ahora bien, que nuestros niños logren un descanso correcto no solo nos aporta ventajas en el ámbito emocional, físicamente hay una serie de beneficios a tener en cuenta y hoy hablaremos de cómo influye directamente en el peso de nuestros pequeños.

Según estudios de la Associated Professional Sleep Societies los niños que duermen hasta 10 horas por la noche desarrollan conductas saludables que previenen el desarrollo de sobrepeso u obesidad. La falta de sueño se ve fuertemente ligada a los niños con problemas de peso y problemas de crecimiento (de esto último hablaremos en el próximo post).

De los estudios realizados se desprende que existe una fuerte relación entre dieta, el sueño y nivel de actividad como un sistema cíclico y no un sistema lineal. ¿Esto que quiere decir? Que estas tres actividades están fuertemente relacionadas e inciden directamente en nuestros pequeños.



Cerca del 40 por ciento de los niños españoles de entre 3 y 8 años tienen obesidad o sobrepeso.

Además, la obesidad abdominal afecta a tres de cada diez menores, especialmente a los varones, según los últimos datos del 'Estudio Nutricional de la Población Española' (ENPE) publicado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC); la Dra. Kaar cree que “la prevención de la obesidad infantil no ha logrado reducir de forma eficaz el sobrepeso ni prevenir o limitar el aumento de peso”. Estos programas suelen centrarse en una de las conductas saludables, cuando cada niño posee un patrón único de conductas de salud que influyen sobre el peso.

En los Estados Unidos estas cifras son aún más alarmantes, 1 de cada 6 niños sufren de sobrepeso u obesidad. Los datos de la investigación se obtuvieron de los Centers for Disease Control and Prevention como parte de un estudio de seguimiento de 6 años de mujeres del Infant Feeding Practices Study II. Las 1.542 mujeres completaron cuestionarios por correo electrónico sobre la dieta, la duración del sueño, la actividad, los tiempos de uso pantallas, peso y altura de sus hijos de 6 años. En el análisis estadístico se agrupó a los niños en patrones de conducta saludables de dieta, actividad y tiempo de uso de pantallas, usando un modelo de regresión de la mediación en tres pasos para examinar estas hipótesis.

El análisis caracterizó a los niños en tres tipos de conductas saludables:

a) Los consumidores de dietas muy poco saludables (22%).

b) Los niños saludables (37%)

c) Los niños activos que comían mucho y con el mayor tiempo de uso de pantalla (41%).

Del primer grupo predominaron las niñas (58%), en líneas de obesidad apenas un 18%, respecto a lo que observamos en otros grupos, pero incluso un 10% de los niños del grupo saludable estaban en márgenes de obesidad.

En el primer modelo, los niños con dietas y hábitos muy poco saludables mostraron un riesgo mayor de obesidad y destacó como valor común el mal dormir en ellos. En el segundo modelo, tanto como los del tercer grupo mostraron mejoría, pero aún así un tiempo de sueño inferior al que arojaban los niños saludables (9,46 y 9,59 horas por noche, respectivamente, frente a 9,97 horas para los niños sanos), “lo que nos dice que en realidad era el sueño lo que domina en esta relación”, afirma la Dra. Kaar.


El descanso es fundamental para que nuestros peques logren recuperar el equilibrio físico y psicológico, además favorece en los procesos de atención, memoria y es de los hábitos fundamentales a instaurar en sus primeros años de vida.


Vistos los datos…¿En que grupo se encuentra tu peque? Necesitas ayuda consolidando hábitos de descanso?


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