Superficie de madera

María Andrea, Rafa y Matías

Llamamos a Coalas cuando nuestra segunda hija tenía una semana de nacida, en esos primeros días de reajustes a la nueva realidad de pañales y chupetes y muchas horas de lactancia para otra personita en casa. A pesar de no ser primerizos, necesitábamos descansar bien para cumplir con las exigencias de ser padres de un niño de tres años y de nuestros trabajos. Pilar llegó a cuidar nuestras noches como un ángel de la guarda, y se desenvolvió fenomenalmente con nuestra hija desde el primer momento. De ahí en adelante estuvo con nosotros cerca de dos meses y cada noche, cuando Pilar llegaba, Vera se ponía feliz y se dormía muy tranquila. También nos acompañó Sonia durante los fines de semana y cuando Pilar estaba de vacaciones, y Vera siguió comiendo y durmiendo con Sonia perfectamente.


Haber contado con el apoyo de este equipo -Lorena, Pilar y Sonia- ha sido invaluable. Su profesionalismo, la disposición permanente para contestar nuestras preguntas y ayudarnos con cualquier cosa, y sobre todo la experiencia enorme que tienen da muchísima tranquilidad. Nos aportaron ideas y sugerencias de la manera más respetuosa, y que nos hicieron la vida con dos hijos mucho más fácil. Estuvieron ahí para ayudarnos a cuidar a Vera después de las primeras vacunas, cuando le dieron los primeros mocos, y en los momentos en los que los bebés lloran y uno no sabe porqué, siempre con la disposición más afectuosa. Estuvieron aquí incluso para abrirle los huecos de los aretes, y para aconsejarme cuando me dio mastitis y tuvimos problemas con la lactancia.


Estamos muy agradecidos con Lorena, Pilar y Sonia, y recomendamos al equipo de Coalas con los ojos cerrados.

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